Crecientes tensiones entre ambos lados del Atlántico

(VOVWORLD) - Las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos atraviesan serias fisuras, relacionadas con varias cuestiones. La reciente decisión de la administración del presidente Donald Trump de imponer nuevas tarifas recíprocas ha profundizado las divergencias entre estos dos aliados, cuya relación ha sido históricamente sólida. 

Frente a una nueva administración de Estados Unidos que está adoptando una línea dura, los líderes europeos están evaluando y reposicionando la fuerza del bloque a largo plazo.

Aranceles y temas de seguridad

En una publicación en su cuenta de redes sociales Truth Social en marzo, Donald Trump calificó a la UE como una de las instituciones más abusivas del mundo en materia de imposición de tarifas. El magnate incluso dijo sin rodeos que la UE “se fundó con el único propósito de aprovecharse de Estados Unidos”. Esta declaración subraya la expansión de la guerra comercial iniciada por su administración contra Canadá, China y México, que ya comenzó a extenderse a Europa. De hecho, el arancel del 25 % sobre el acero y el aluminio europeos entró en vigor oficialmente el 12 de marzo.

Por otro lado, Washington desafía la soberanía territorial europea al amenazar con anexar Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca. Donald Trump es el primer presidente de Estados Unidos en expresar públicamente esta intención en reiteradas declaraciones oficiales. Trump se mostró confiado en que tarde o temprano su país tomará el control de la gigante isla, de una forma u otra. El magnate incluso declaró que no descarta el uso de la fuerza militar para lograr su objetivo.

Los aliados de Estados Unidos en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se sorprendieron cuando Donald Trump anunció públicamente su intención en torno de Groenlandia. Tanto Dinamarca como Estados Unidos son miembros de esta coalición militar. Estados Unidos siempre se ha comprometido a proteger la seguridad de sus aliados, incluidos Dinamarca y su isla Groenlandia, pero ahora está desafiando abiertamente la seguridad, la soberanía y la integridad territorial de Dinamarca y Groenlandia.

Además, Estados Unidos tiende a ejercer presiones para que los europeos apoyen el alcance de un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, lo que reducirá en una parte significativa los compromisos de la primera potencia mundial con la garantía de la seguridad en Europa.

Explotar las debilidades económicas, tecnológicas, políticas y de seguridad de Europa, utilizando tanto el ejército como los aranceles como armas para lograr sus objetivos, es lo que está haciendo el gobierno de Donald Trump para reafirmar la posición y el poder de su país.

Europa necesita reafirmar su propia fuerza

Cómo actuar en este contexto para equilibrar la relación, mantener vínculos con Estados Unidos, tomar represalias o no, son cuestiones realmente cruciales a las que la UE debe encontrar respuestas.

En primer lugar, la pregunta es si Europa debería tomar represalias y qué medidas adoptaría si Trump cumpliera su amenaza. En materia arancelaria, tanto Canadá como México han dado su respuesta, junto con concesiones e incentivos, pero aún enfrentan nuevas barreras arancelarias importantes.

Ante esa realidad, Europa necesita reevaluar sus fortalezas, utilizando nuevas medidas, tales como el Instrumento Anticoerción (ICA), vigente desde diciembre de 2023, que permite a la Comisión Europea aplicar contramedidas cuando el sistema de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) no sea eficaz. Además, la UE también puede aplicar normas agrícolas y medioambientales a los productos estadounidenses. Se puede mencionar entre otros ejemplos la estrategia “de la granja a la mesa” (con leyes y regulaciones para mejorar la calidad de los alimentos), el sistema de comercio de derechos de emisión (ETS), regulaciones sobre registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas, regulaciones sobre diseño ecológico para productos sostenibles, y restricciones al acceso al mercado para competidores no europeos que no cumplan con los criterios de sostenibilidad.

Además de los aranceles y el comercio, la UE puede jugar otras “cartas” en materia de servicios, propiedad intelectual, digitalización y tecnología. Por ejemplo, las nuevas leyes permiten al bloque continental reforzar su control sobre el software y las plataformas en línea estadounidenses. También, el Reglamento General de Protección de Datos de la UE impone normas estrictas de privacidad y protección en el procesamiento y la transferencia de datos... Paralelamente, la UE debe intensificar las medidas de apoyo mediante subsidios y préstamos a bajo interés, para proteger a las industrias estratégicas más vulnerables a la influencia externa y desarrollar fuentes de suministro alternativas y garantizar la estabilidad de las cadenas de producción frente a presiones externas.

Por último, la fortaleza de Europa en esta nueva coyuntura dependerá de su capacidad para actuar como una fuerza unificada. La adopción de medidas de defensa sólidas frente a políticas adversas de Estados Unidos no sólo fortalecería la autonomía del bloque, sino que también podría contribuir a una relación transatlántica más equilibrada y estable a largo plazo.

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